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Aguas Enlazadas con Miguel Chikaoka

 

Fotografías: Mauro Martella

Tesitura de ríos, culturas y afectos
Luz y agua, dos fenómenos de la naturaleza imbricados en procesos estéticos y de aprendizaje, sirven de eje para la vida y el arte propuestos por Miguel Chikaoka. El educador y el artista no se separan, caminan juntos y, sin pausa, se mueven en un constante hacer / pensar. A partir del momento en que opta por un trabajo colectivo con base en la experimentación, Chikaoka se sumerge en una corriente infinita que ya no hace distinción entre el mar y el río, el arte y la educación, el trabajo que termina y el que comienza. Todo se entrelaza, formando redes multidireccionales que conjugan universos supuestamente dispares: Oriente y Occidente, disciplina y caos, pensamiento y acción. 

Invitado por el CdF para desarrollar un proyecto en el marco de las Jornadas:10 sobre fotografía y educación, Chikaoka propuso el proyecto Aguas enlazadas. Fiel a su abordaje caracterizado por el trabajo colectivo e integrador, para esta propuesta Miguel Chikaoka toma como punto de partida el fenómeno hidrográfico que refiere a las aguas que comienzan en un mismo punto y fluyen hacia lados opuestos. En este caso, las que nacen en el bioma de la sabana en la región central del continente, formando la Cuenca del Tocantins-Araguaia y la Cuenca Platina.

Hacia el Norte emanan las enmiendas de las aguas que desaguan en otras hasta encontrar el río Tocantins que, al juntarse con el río Araguaia, sigue rumbo al océano Atlántico para unirse a la cuenca del Amazonas. Hacia el Sur hay otro camino, un nuevo enlazado, y de río en río se forma el Paraná que se encuentra con los ríos Paraguay y Uruguay, transformándose en la Cuenca Platina, que desagua en el estuario del Plata. En la liquidez del agua se entrelazan el afecto, la cultura compartida en América del Sur.

Simbólicamente, Chikaoka reúne a dos países y a dos ciudades (Belém-Montevideo), permitiendo que las líneas demarcadoras se diluyan en el líquido. Agua y pez como ejes temáticos, se propuso un trabajo colectivo en coautoría entre Brasil y Uruguay, compuesto por procesos educativos a partir de talleres con pincel de luz y fotografía estenopeica (pinhole). Seis instituciones y educadores de distintas partes de Uruguay dialogaron con Chikaoka de modo de transformarse en “multiplicadores” de sus procesos artístico-educativos mediante la realización de estos talleres con distintos grupos de participantes. Al mismo tiempo que se realizaron los talleres en Uruguay, se hacían los mismos en el norte de Brasil. Los trabajos producidos por todos estos grupos constituyen esta exposición. El vocabulario sonoro que identifica a los peces, la caja mágica que genera miles de fotos pequeñas, el pincel que dibuja fauna y flora con luz, a partir de un escenario acuático, recorren mucho más que la geografía de mares y ríos, entretejiendo pueblos, afectos, vivencias distintas y semejantes.

Unidos por la naciente de las aguas enlazadas: el ojo de agua, “territorio de la luz-imagen” y conectados por un arte creado por un propositor y sus compañeros de taller, vemos cómo producción de obra y espacio de vivencia y aprendizaje se desarrollan conjuntamente. Es en este espacio que ocurre el camino de las aguas, en que el espectador se sumerge en las cuencas Platina y Araguaia-Tocantins. Entre peces varios migra de un extremo al otro hasta reconocer el paisaje antiguo de Montevideo, y la imagen perdida en el tiempo de Belém do Pará. Son paneles fotográficos, constituidos por fotos-píxeles (unidades de información). Según Chikaoka, “cada píxel es, en sí, una imagen y está asociado a un lugar-identidad de un autor”.

Tonos de gris, pequeñas fotografías creadas por autores distintos, forman dos grandes paneles. Montevideo se funde con Belém y viceversa, lo que constituye la imagen de una ciudad es producida por el otro, el que habita otro lugar. Son mosaicos impregnados por tiempos que se atraviesan, por lugares que se desprenden del campo geográfico para ocupar la geografía imaginaria, posible en la mente del artista, en la mirada de quien ve y entiende que los vecinos de América pueden ejercer sus intercambios de forma plena, compartiendo historias, culturas y luchas, formando resistencias contra las estandarizaciones impuestas por la globalización.

Los paneles que integran esta instalación representan el desdoblamiento de dos obras anteriores: ‘Urublues’ y ‘Urublues Raiték’. La primera fue realizada en 2004 en el Memorial de los Pueblos en Belém do Pará, y traía la imagen del mercado Ver-o-Peso, símbolo de la ciudad; la segunda, expuesta en el SESC Pompéia de San Pablo en 2009, mostraba la imagen de un buitre, ave que hace parte del paisaje del complejo del Ver-o-Peso, formada por miles de foto-píxeles tomadas de un paisaje paulistano.

El ojo de agua, punto central de esta instalación, es simbolizado por un balde de cuia, un utensilio doméstico producido a partir de la fruta de la cuieira. El fotógrafo hace referencia a otro proyecto, también denominado Ojos de Agua, concebido en 2005 con el objetivo de trabajar las acciones educativas con base en la fotografía y el medio ambiente. El tema era el agua asociada a las nacientes de los ríos del Amazonas.

En 2008 Chikaoka retomó la misma temática por invitación del Itaú Cultural en San Pablo. Realizó la muestra H2Ojos, proponiendo un paseo desde la naciente del río Tietê, tan presente en el trazado urbano de San Pablo, y conocido más que nada por su polución y olor desagradable. Pero el enfoque temático, no obstante, fluye en la dirección opuesta, en lugar de enfatizar la polución, sigue en el sentido de la preservación, iniciando el viaje en la ciudad de Salesópolis donde el agua es cristalina; allí nace el río.

El arte de Miguel Chikaoka ocurre en el espacio y tiempo de la acción colectiva, la reflexión, el local de maniobras recurrentes e innovadoras, las matrices de imágenes siempre en proceso. Es en el agua y en la luz que se encuentran las prácticas de lenguaje, la comunicación con el mundo. Son tesituras de ríos, culturas y afectos que se procesan en la inquietud de quien se abre para conocer al otro y percibir el universo a su rededor, con sus conflictos y su poética.

Marisa Mokarzel (BR)